miércoles, 1 de febrero de 2012

El Escudero de Dios I



Versículo base: 2 de Reyes 6:8-23

Al mejor estilo de Hollywood, un anciano con visibles signos de calvicie, hace su aparición en la ciudad de Dotán, cercado por un destacamento grande, entre ellos caballos y carros de combate. Evidentemente, es imposible concebir la idea de contender, la diferencia es de 2  a cerca de 200 hombres aproximadamente entrenados para este oficio, sin mencionar que el joven criado esta aterrorizado y solo exclama a grandes voces - ¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora?

Al otro lado de la historia, Aram rey de Siria, espera un comunicado por parte de su unidad militar, camina de un lado a otro en su sala de juntas, sus ministros le dan palabras de consuelo, - ¡Todo va a salir muy bien!, ¡Enviamos a los mejores hombres!, ¡Ellos no podrán con nuestros hombres! – sin embargo el rey calla, se detiene y observa por una de las ventanas de su sala, examina la situación y su rostro profiere angustia, preocupación y confusión.

De repente fija su mirada en la profundidad de su extenso jardín, la figura del General de la tropa elite asoma, y detrás de él, su ostentoso ejercito. El rey curiosea, buscando el rostro del hombre que  ha estorbado en las avanzadas en contra de su principal enemigo, no obstante su tanteo es inútil, ¡él no se encuentra allí!

Enfurecido, reúne a su ejército en una fortificación de defensa adicional, donde nadie pueda escuchar, su intriga lo desnuda, su general tartamudea y las explicaciones son confusas. Finalmente uno de sus soldados se arriesga y relata lo que paso…

-       -  ¡Mi rey! – exclama con respeto – hicimos lo que nos pediste, cercamos la ciudad y  al amanecer, cuando ellos salieron del campamento nos dispusimos a capturarlo, sin embargo el anciano expreso unas palabras al cielo y al instante quedamos ciegos…
-         -  ¿Ciegos? -  interrumpe el rey con un fuerte grito de asombro
-       -  ¡Si mi rey! – responde el soldado atemorizado – caminamos guiados por la voz de aquel anciano, y después de unas horas nos detuvimos y él nuevamente alzo su voz al cielo, y recuperamos la vista, pero… - el soldado agacha su cabeza, como si el momento fuera terrorífico
-          - ¿Pero?, ¿qué paso soldado? ¡habla! – responde el rey con expectación
-      -   …pero nos encontrábamos frente al enemigo, sin armamento y rodeados por ellos, acobardados, pensamos que era nuestro fin, no obstante nos dieron de beber y de comer y luego nos hicieron regresar aquí mi señor.

El rey guarda silencio, y manda retirar a sus soldados, hoy ha sido un día pésimo, solo quiere descansar, no repetir de nuevo ese desafortunado incidente y mantenerse lejos de esa tierra considerada enemiga.
Ahora me surgen 2 grandes preguntas. La 1ª. ¿Quién era el anciano, como para que un rey mande lo mejor de su ejército a capturarlo?, al fin y al cabo es un solo  hombre y anciano, sin olvidar a su temeroso criado. 2ª. ¿Qué paso para que ellos quedaran ciegos, desarmados,  luego de ello volvieran a ver y vueltos a su casa? ¿No eran enemigos acaso?
La misma historia, se encarga de darnos el horizonte de estas incógnitas.

  1. El anciano era mejor conocido como, “El hombre de Dios” (2 de Reyes 6:10), el sucesor de Elías (2 de Reyes 2:15), Eliseo, profeta de Israel. Este hombre que representaba la autoridad de Dios, revelo la conspiración del rey de Siria en contra de Israel. Por lo cual el rey se enfureció y mando a capturarlo. Sin embargo este sabia que él era profeta del único Dios y que podía pasar algo más si mandaba solo a unos cuantos hombres, es  por ello que reunió y envió a los mejores y en gran cantidad. (2 de Reyes 6:8-15)
  2.  Eliseo hombre de Dios, vio algo más que su criado Guiezi no miro, un ejército invisible, divisible solo a los ojos de la FE. Eliseo sabía que no estaba solo, conocía a quien servía, comprendía quien era Jehová de los Ejércitos. (2 de Reyes 6:16-17). Pese a eso, siendo el ejército Sirio enemigo de Israel, la más grande lección de humildad y fraternidad la dan al ofrecerles un banquete y perdonarles la vida  a aquellos soldados. (2 de Reyes 6:22-23)
Una y otra vez repaso esta historia y saco la misma conclusión de ella, todos en algún momento enfrentaremos un situación que nos demande las siguiente cualidades COMUNIÓN, FÉ Y HEROISMO, al aplicarlas tendremos una victoria inminente respaldada obviamente por Dios, no obstante nuestro carácter actúa como función principal, ¿No crees que es tiempo de forjar un carácter de ESCUDERO DE DIOS?

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